Ángel Dehesa Christlieb
Música de jueves- “El Cuarto de Tula”- Buenavista Social Club
“Caminar casa por casa para una diputación con solo 200 pesos requiere 100% trabajo de tierra, calzado muy cómodo y cero gastos en impresiones lujosas o transporte. Usa los 200 pesos exclusivamente para agua, copias esenciales de propuestas en blanco y negro o un café ligero, y confía en el contacto directo y la palabra”.
Esta fue, palabra por palabra, la respuesta que me dio la inteligencia artificial de Google cuando le pregunté: ¿cómo caminar de casa en casa por una diputación con 200 pesos en la bolsa?
Hice esta consulta cuando supe que Andy López Beltrán decidió escuchar el llamado del inmortal Pepe Rivero, quien compuso aquella de “ven, ven, ven, vamos a Tabasco que Tabasco es un edén” (un edén con fuero) y hoy chanclea los caminos del sureste correteando la impunidad.
Me inquieta saber si cuenta con el calzado apropiado y si es consciente de la necesidad de ceñirse a un estricto plan de gastos, el cual le permita lograr su noble cometido de “advertirles a los mexicanos el peligro que corre la soberanía”, teniendo como único presupuesto el billete verde de Hidalgo y Morelos que su papi le dio de domingo para sus pasajes.
Con esa nobleza y desinterés característicos de su estirpe, Andy no anda en un acto anticipado de campaña, como pretendemos hacerle creer al “pueblo” los que somos esbirros de los conservadores, plañideras por privilegios perdidos y detractores de su progenitor, el redentor de la Chingada.
No, él nos cuida de los malos
Ahora resulta…
Andy, no estoy seguro de que vayas a leer esto.
Quizá hasta te ofendas por el exceso de confianza que demuestro al dirigirme a ti, tal cual decía mi abuelita como si “durmiéramos juntos”.
Te aguantas.
Mientes, por supuesto que andas viendo cómo le haces para blindarte legalmente para no pagar las muchas que has hecho a la sombra de tu papito, del cual te quieres diferenciar, pero no puedes dejar de invocarlo.
Sabes que tú, por ti mismo, no has hecho nada más que servirte con una gran cuchara que, aunque tú y tus hermanos crean lo contrario, no les corresponde ni por llamarse López, ni por ser hijos de quién son, ni por militar en MORENA.
Entiendo lo que cuesta soltar la sombra de un padre que es una figura destacada en aquello a lo que yo he decidido dedicarme, porque, toda proporción guardada y con muchas diferencias, a mí me pasó y me pasa lo mismo.
Mi papá, que de humilde no pecaba, pero que nunca vivió más que de su trabajo, me dijo alguna vez: “Ángel, se puede vivir de ser hijo mío, pero no te lo recomiendo, mejor vive de ser tú”.
Aquí ando, intentándolo cada día, sabiendo que no podré evitar las comparaciones con Germancito, ni que me lo recuerden (con cariño y con la mejor intención) muchas de las personas que hacen favor de leerme.
Me esfuerzo cada día en ser Ángel Dehesa primero, e “hijo de Germán” después.
Cuesta trabajo, porque implica el hacerme responsable de mis propias acciones y decisiones, pero créeme, Andy, que es infinitamente más satisfactorio y productivo (si no en dinero, sí en madurez y autoestima) que hacer lo que tú haces.
Seguramente obtendrás esa diputación y fuero, porque tanto tu papito, como la señora que tiene como encargada del país, junto al resto de la caterva de malhechores que infestan su partido (tú y tus hermanos en lugar destacado), se han agenciado, a la mala, del poder para hacer eso y más.
De poco te servirá
Como te pasó en Chihuahua, siempre estarás expuesto al juicio y al escarnio de tus compatriotas, a menos que los sobornes para que te aplaudan.
Más temprano que tarde vivirás escondido como Rocha Moya, quien, al igual que tú, se dice muy seguro y con la conciencia “muy tranquila”, pero, desde hace más de 100 días, ni las narices asoma, porque, si se muestra, o lo pepenan los del norte o se lo truenan sus verdaderos patrones, que son los tuyos y los de tu familia.
Lo que más te va a arder es que, por más puestos que te consigan, por más que patalees y te emberrinches, a los ojos de todos nunca serás Andrés Manuel López Beltrán.
Siempre serás “Andy”.
Agradezco a mi nuevo amigo, Aurelio Antonio González Quesada, el increíble cartón que se refinó para ilustrar esta columna, búsquenlo en youtube como @satirius.
Gracias hermano, que sea la primera de muchas.

