Ángel Dehesa Christlieb
Últimamente me cuesta mucho trabajo dormir de corrido, no sé si lo comunico a través de estos textos, pero, como diría mi señora madre, soy una persona de mente y cuerpo más bien… “inquietitos”.
Quién sabe si es por esto del quinto piso, pero, aunque llegue a la cama con el cuerpo cansado, la ardilla de mi cerebro siempre anda con ganas de trabajar horas extra.
“Bueno, pero, por lo menos se te ocurrirán grandes ideas, las cuales, posteriormente, plasmarás en esta columna para deleite de tus lectores.”
Ojalá, los pensamientos que ocupan mi cabeza tienen más que ver con “¿de qué le sirve a un sapo ser alucinógeno?”, no es licencia literaria, tal cual así lo busqué ayer a las tres de la mañana porque, pues… me urgía mucho saber.
Para dejarlos como mi tía la mayorcita “quedados, pero no con la duda”, les cuento que, al sapo, lo que es al sapo, no le sirve de nada ser alucinógeno.
El veneno que secretan por su piel algunos ejemplares de esta especie funciona como un mecanismo de defensa contra los depredadores, además de limpiar su epidermis de hongos y otros microorganismos dañinos.
Los únicos que usamos a los sapos para ponernos locotes somos los humanos.
Ya entrados en Google y con francas ganas de autosabotear mis oportunidades de un sueño reparador, me puse a buscar las noticias de la semana, esperando encontrarme con el dato de que la presidenta, que ya ven que es de las que vislumbra jumento y le apetece periplo, le entregaría en la mañanera la Orden Mexicana del Águila Azteca al portero de Corea que, lo que sea de cada quien, hizo más por alegrar a los mexicanos en medio minuto que lo que sus compatriotas de BTS lograron en tres conciertos masivos.
En lugar de eso, me encuentro con que la presidenta, muy risueña ella, nos contó que la producción y presentación de la canción “La Niña Futbolista”, original del grupo Patita de Perro e interpretada por Julieta Venegas, nomás para amenizar su chafísima e hipócrita rifa del boleto de la inauguración del Mundial, costó, nos costó… 14 millones de pesos.
No entraré en detalles acerca de la calidad de la selección, producción e interpretación de dicha melodía, para eso los invito a leer la columna que publicó en La Jornada mi amigo y maestro Alonso Arreola, pero sí voy a decirle a la presidenta y a Citlalli Hernández, quien, al parecer, fue la que aprobó dicho gasto que, una vez más, comprueban su falta de sensibilidad, buen gusto y progenitora.
Y, lo peor, hasta esperan que se los aplaudamos.
Leo también que Clara Brugada, la Cihuaxólotl de la Nueva Tenochtitlán, sale muy ufana a decirnos que, esos carísimos espacios que ha implementado el gobierno de la ciudad que tiene a su cargo, no nos van a costar “un solo centavo” porque ella ya hizo una picudísima alianza con empresas privadas (que nunca piden nada a cambio), para sufragar los gastos que se deriven de toda la promoción y festejos del Mundial, como el de ayer en el Ángel de la Independencia, en donde hasta mariachis hubo.
Doña Clara, así nomás, como pensamiento pasajero…
No sería mejor que, aunque realmente el trabajo le corresponde a ustedes que para eso nos cobran impuestos, usara esas dotes de negociación y procuración de fondos de las que tanto presume para, no sé, convencer a las empresas de darle dinero para tapar baches, desazolvar alcantarillas, mejorar la seguridad y/o el alumbrado público.
Supongo también, Doña Clara, que, a pesar de que ustedes “no son iguales” y debería bastarnos su palabra, no tendrá inconveniente en presentar, una vez que concluya el torneo (o antes, si gusta), un informe público y detallado, de preferencia elaborado por un auditor independiente, en el cual conste, con pelos y señales, todo lo referente a los dineros gastados con motivo del Mundial.
Ahí se lo encargo.
Total, que la desvelada que traigo hoy me sirvió para enterarme de que a los sapos no les sirve de nada ser alucinógenos, pero, en cambio, a los de la 4T les es utilísimo tenernos alucinados y están dispuestos a gastar a manos llenas el dinero que no es suyo para conseguirlo.
Menos voy a dormir.
Buen fin de semana.

