InicioColumnistasPUNTO DE VISTA/A nadie debe extrañar…

PUNTO DE VISTA/A nadie debe extrañar…

Jesús Michel Narváez

Con excepción de Gabriel Boric, quien se mostró como un demócrata de izquierda, el resto de los presidentes que llegaron al final de sus mandatos y fueron desplazados sus proyectos de gobierno en principio se negaron a reconocer las derrotas del oficialismo.

Todos los comicios que iniciaron con Honduras y se extendieron por Chile, Costa Rica, Perú y culmina con Colombia, los candidatos “progresistas” fueron sustituidos por los aspirantes de las derechas.

Gustavo Petro, guerrillero en sus juventudes y principio de madurez y auto declarado militante orgullosamente de izquierda lo que lo convirtió en el líder del partido Pacto Histórico, como todos los que creen ser dueños de las conciencias ciudadanas, del territorio de los países que gobernaron o gobiernan, presentó y apoyó a quien buscaba ser su sucesor Iván Cepeda no le alcanzaron los logros de Petro para vencer a Abelardo de la Espriella.

La segunda vuelta más reñida en la historia de Colombia en la que apenas el “ultraderechista” superó con 261 mil sufragios al representante del continuismo.

Como todos los zurdos que pierden la silla presidencial, un gobierno estatal y hasta uno municipal, además de congresistas, Petro se niega a reconocer el resultado. En México, Coahuila es la muestra más acabada. Morena impugna el resultado de la elección de 16 diputados locales.

Aunque desde los primeros números señalaban a Espriella como el triunfador, Petro desconoció los resultados y señaló que esperaría el cierre de las casillas.

El Portal oficial de las elecciones el porcentaje registrado finalmente es de 49,66% (12.959.515 votos) contra 48,70% (12.708.695) a favor de De la Espriella.

El último paso para que De la Espriella sea reconocido ganador, lo tiene que dar la Comisión Escrutadora cotejará los resultados en las próximas horas.

¿Se respetará la decisión de los ciudadanos?

Son poco más de 25 millones de ciudadanos que acudieron a las urnas y si bien la votación fue cerrada en democracia un voto hace la diferencia.

Curiosamente, como lo hizo su mentor con Joe Biden quien había levantado la victoria y dejando en la lona a Donald Trump y tardó hasta la juramentación para felicitar al nuevo presidente de los Estados Unidos. Hoy, la sucesora mexicana ha declarado que esperará al conteo final, para expresar sus parabienes al ganador.

Para ella, como para los presidentes de Nicaragua, Cuba y hasta Brasil, se debe esperar hasta que finalice el proceso para cantar la victoria.

En Colombia, Petro y su partido con su candidato, han pedido a la autoridad electoral poner en práctica la doctrina tabasqueña: voto por voto, casilla por casilla.

Omite el señor Petro que, con todo y la faramalla lopista, Felipe Calderón se convirtió en presidente constitucional y Andrés Manuel en la burla al autonombrarse “presidente legítimo”.

La historia de la década demuestra que los gobiernos de izquierda no dieron resultados durante sus mandatos constitucionales y legales. Como se establece desde los tiempos de Lincoln, los ciudadanos quitan y ponen a sus gobernantes.

Y en los últimos dos años, los ciudadanos decidieron quitarles la confianza a los candidatos de izquierda y concederla a los de derecha.

El péndulo en acción y los de las izquierdas confirman que el rumbo seguido no ha sido el adecuado. Con todo y la reunión de los “gobiernos progresistas” celebrada en Barcelona a invitación de Pedro Sánchez, cuya esposa ya fue imputada y será procesada por fraude.

(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor)

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