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PUNTO DE VISTA/El Mago Merlín …

Jesús Michel Narváez

En el mágico mundo de la cuatroté, en donde el rey desnudo muestra las miserias y la que aparenta ser reina no encuentra diversión con los bufones de la corte, ocurren lo inesperado: el renacimiento de Merlín, el mago que culminó su vida como “consejero” del Rey Arturo de Camelot.

A nadie debe sorprender que en un mundo de fantasía haya fantasías, no realidades, no verdades. Solo el mito se reproduce para halagar a los reyes del invisible mundo que inventaron.

Merlín, el del siglo XXI no el del V, ha recobrado la vida. Y comprueba que al resucitar lo hace en un animal, al que más admiraba y adoraba: un pato y no es Lucas, quien nació en el Siglo XX, en 1937 y se identificó por ser de carácter avaro, envidioso, con mal genio y charlatán de característica dicción. En parte de su vida, se le observa ser vendedor de seguros, héroe intergaláctico, suplantador o doble de Bugs Bunny, etc.) aunque todos sus planes terminan casi siempre en fracasos, ha sobrevivido igual que busca hacerlo Merlín.

Y es que el Merlín del Siglo XXI nace en un Mundial de Futbol, organizado por la FIFA y a la que no le pidió permiso para invadir el terreno en donde se realizaba un juego más del evento que atrae el interés de unos 2 mil millones de personas de todo el mundo.

Es probable que su propietario, porque todos los patos caseros o rancheros tienen dueño y no son los que cruzan los pantanos sin ensuciar sus alas, haya sido iluminado por el conjunto de pensadores que asesoran a la presidente temporal de Palacio Nacional -de México, por supuesto- para llevarlo ante la reina actual y que ella, sin distingo de razas animales -lo ha demostrado plenamente- accedió a invitarlo a su elegante y bien diseñada “mañanera de los miserables” para entablar un diálogo que será transmitido a todo el país y que se escuche bien claro y fuerte en el resto del mundo y hasta el final del universo.

Claro, habrá traductores que con “cuaquidos” e inteligencia artificial, logre que el parpeo sea claro y con palabras que entiendan los de la corte y los miserables.

¿Qué podrán hablar la presidenta Claudia I -existió Claudio, el emperador, pero no una mujer Claudia con poder similar al de Cleopatra- y Merlín el revivido?

Porque a quien se le ocurrió vestir con la verde al pato casero, que se salvó de morir en la conmemoración del “Thanksgiving day”, se le obliga por mandato de la reina acudir a Palacio Nacional este lunes 22 de junio de 2026, fecha quedará grabada en la historia por la presencia del Pato que será tratado como lo que es: un personaje que iguala los méritos del reino.

Frente a la chusca realidad, es necesario despertar y tratar de entender si un Jefe de Estado está bien mentalmente al invitar al Palacio del Reino a un Pato que no habla, no ríe, no escribe porque no puede tomar un lápiz y tampoco se coloca un escudo del SNTE no de la CNTE y con el que se afirma habrá diálogo y se permitirá a los periodistas hacerle preguntas … al pato, no a la reina.

México, país, vive las crisis más dramáticas desde la pérdida de la mitad del territorio nacional, que superó en mucho a la sacrosanta revolución y sus resultados y, todos los problemas que afectan a 100 de los 130 millones de habitantes -los 30 son de la ultraderecha y multimillonarios; los otros, los beneficiarios de los programas llamados sociales-, pasan al olvido porque apareció el Pato Merlín.

De pena propia, no ajena, que la presidenta opte por invitar a un pato gracioso que a las madres buscadoras.

(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor)

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