Jesús Michel Narváez
Después de escucharla en diversos momentos y darme cuenta de cómo el engrudo se le hace bolas, queda claro que para la presidenta mexicana la verdad es solamente una: la de ella… secundada por sus corifeos que la amplifican para que “se escuche fuerte en todo el mundo”.
La forma en como defiende el derecho de las audiencias, que por cierto, me gustaría saber en qué consiste más allá de que los periodistas leamos los boletines y cambiemos de tema sin emitir opinión alguna porque, seguramente, no le agradará a la “audiencia”, confirma que la autocracia avanza y prueba de ello es que desde el gobierno se reconoce que medios prestigiados como El Universal, Reforma y TV-Azteca -solamente mencionó esos- no reciben publicidad porque, no lo dijo así pero parafraseo a José López Portillo: no se les paga para que le peguen al proyecto de la 4t y a quienes lo representan desde el más alto cargo del poder político.
Se manipula permanentemente al afirmar que se trata de un gobierno del pueblo, del bueno porque el malo no entiende, y se exponen excusas por incumplimiento de programas de infraestructura, de educación, de salud y de producción agroalimentaria sin omitir el “éxito” de Pemex.
Se les miente a las audiencias que, como los poderosos de cuello blanco, tienen derechos que, los periodistas, los comunicadores, no tenemos si nos colocamos detrás de un micrófono o una cámara. Los gobiernos del mundo, salvo los totalitarios como China o Corea del Norte y superándolos Cuba y Nicaragua, no han regulado la “verdad” y, en cambio, sus gobernantes tienen el talento para presentar sus puntos de vista sin escudarse en que lo hacen por “respeto a las audiencias”.
Claudia Sheinbaum aumenta la presión y en su búsqueda por desprestigiar a medios como El Universal Reforma TV-Azteca -no menciona otros pero la mayoría está en el umbral de la hambruna- los prestigia más. Admitir que se paga propaganda a otros porque sí entienden el proyecto político y lo apoyan, engrandece a los que “no les dan chayo”.
Defender la libertad de expresión, sobre todo la que se divulga en los medios electrónicos por su penetración en las audiencias, es intentar exponerle la verdad no manipulada por el gobierno.
No se trata de un cliché más. Se trata de una realidad ante la asimetría entre los medios privados o concesionados y el poder del Estado representando por el Jefe del Ejecutivo y que a través de un medio electrónico promovido cotidianamente y cuyo costo es cubierto con recursos públicos, se denigra a los periodistas que llevan la estafeta del diario, la revista, el noticiero con orgullo y dignidad.
¿Quién es la presidenta para decir que su gobierno no les da chayos a unos y otros sí?
Es una falta de respeto a las audiencias que, lo que quieren saber, es quién está detrás de la protección del crimen organizado, la razón por la cual la violencia no cede, el nacimiento o fortalecimiento de los cárteles está a la vista, no hay medicamentos en el “sistema” de salud y desde el medio oficial se afirma que sí.
¿Debemos ocultar que el Tren Maya costó cuatro veces más que lo proyectado?
¿Hay que ignorar que la refinería Dos Bocas comió el triple del alimento financiero destinado a su desarrollo?
¿Debe esconderse el fraude cometido en la compra de balastro traído de Cuba para el reacondicionamiento del Tren Interoceánico?
¿Deben taparse las irregularidades cometidas en la elección de ministros, magistrados y jueces?
¿Debemos voltear la mirada y dar la espalda a quienes han hecho del huachicol la estafa más grande en la economía de la que alguna vez fue ejemplo de empresa?
¿Estamos obligados a entender que entregar a políticos señalados y solicitados por Estados Unidos es un ataque a la soberanía?
¿La defensa de presuntos protectores de criminales atenta la soberanía?
¿Exigir saber cómo se extrajo a El Mayor, procesado y sentenciado en Estados Unidos, exonera de responsabilidad a los que están ahora al frente de los cárteles?
Y de colofón hay que insistir: ¿el derecho de las audiencias es prioridad sobre combatir la pobreza, la ignorancia y la violencia?
Quedan cientos de preguntas. Las iré desmenuzando conforme por lo exijan las audiencias Misión Política, cuyas visitas no son invento, son una realidad que no admite, por supuesto, el púlpito guinda.
E-mail: jesusmichelnarvaez266@gmail.com,
jesusmichelmp@hotmail.com Facebook Jesús Michel
(Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad estricta del autor).

